Investigación de la UdeC fue la que identificó una composición floral exclusiva en mieles de Alto Biobío, Santa Bárbara y Antuco. El experto destaca el valor ecológico, productivo y comercial de este hallazgo.
La miel que se produce en sectores cordilleranos de la Región del Biobío no solo destaca por su sabor y textura, sino también por una característica única a nivel mundial: su composición floral proviene de especies vegetales nativas y endémicas de esta zona del país, muchas de las cuales no existen en ningún otro lugar del planeta.
“Específicamente, la presencia de granos de polen de especies vegetales nativas y endémicas de esta región de Chile. ¿Qué significa esto? Que son plantas que solo crecen, de manera natural, en esta región del planeta y en ninguna otra parte del mundo”, explicó el investigador.
Entre estas especies se encuentran el Guindo Santo, el Avellano, el Quillay, el Maqui, el Voqui y el Yaqui, que le otorgan a la miel una identidad irreplicable.
“Le dan una composición floral que no se repite en otras regiones del planeta. A través de la colecta del néctar que realiza la abeja doméstica, se traspasan los principios activos de estas flores particulares, proporcionando al producto miel elaborado potenciales cualidades antimicrobianas, antisépticas, antiinflamatorias y antioxidantes”, detalló Rondanelli.